La vorágine de los días ( ¿ Dónde estará la atención ? )

En los buenos caminos de Markus no había delirios de certeza absoluta, no los hubo nunca, y quizás ese era su gran problema, aunque no dejaba de pensar en sus minutos y no lo haría. Cuando de caminar se trataba, sí había una certeza: siempre algo le llamaba la atención y terminaba recorriendo. O era un cartel luminoso, o algún vocablo conflictivo, o una rareza, todas las opciones se iban presentando en su mundo, una vez una, otra vez otra, la capacidad de abstraer la atención estaba siendo invadida, quizás los nuevos tiempos deparaban un sin número de sorpresas, no pocas disciplinas necesitaban de la abstracción, de la concentración por largo tiempo. Y no era el único que lo pensaba estaba seguro, quizás era una moda inevitable para determinados comportamientos. Quizás una manera de...